Isidro es muy exigente, para hacer algo con él, tiene que ser en el momento adecuado, si no es así protesta mucho hasta el punto de conseguir no entrar al aula.
En el taller es difícil trabajar con él; desde el principio de la jornada coloca todas sus cosas sobre la mesa, como un despacho y comienza a hablar por el móvil como un empresario, como si tuviera en propiedad un rebaño de cabras, y negociara. Le llamas la atención y te dice a todo que sí, y si solo si te acercas, trabajará.
Cuando realiza proceso artístico, la temática preferida de Isidro es el campo, su tierra, el campo de Arabayona de Mógica, Salamanca. En toda su obra podemos ver la dehesa con encinas y toros, rebaños de ovejas y cabras. Su estilo artístico es figurativo con un lleno, con una ocupación de todo el soporte, el color se superpone a lo figurativo llenando toda la obra de puro expresionismo.



