Discreto y silencioso, con expresión expectante. Postura de yoga, una pierna sobre la otra, en silla de ruedas; desliza el dedo corazón de la mano izquierda sobre la lengua y labio inferior, como gesto habitual; se golpea en la mandíbula. La inadaptación predomina en su cuerpo, todo es terreno hostil para él; como respuesta siempre se autolesiona (¡Zaps, Zap´s!). Muchas sesiones se necesitaron para que exteriorizada su expresión artística. Comenzó a visitar el taller en febrero de 2025.
“-10:56 horas de la mañana, martes, saliendo de mi sala de estar, me lleva un cuidador. — ¿Dónde me llevará? —¡¡¡No tan rápido!!! —¡Zaps, Zap´s! —En el aula 46, un sitio extraño, hay pintura, música, no se está mal, pero es inhóspito, demasiado nuevo para mí, desconozco los ruidos. — ¡Zaps, Zap’s!
—Vuelve el cuidador, me lleva de nuevo a mi sala de estar. ¡¡PUffff!! No entiendo nada, qué mareo. -¡Zaps, Zap’s! ¡Zaps, Zap’s!
—En el aula 46 siempre hay alguien de bata blanca que me habla y me pone un papel con una cera de color delante de mí, dice que pinte, me pone la pintura en la mano y hacemos un trazo juntos. —Bueno, el aula está bien, pero creo que no quiero hacer nada, tiro la pintura, me la pone en la mano, ¡no quiero!
Un día de noviembre me lleva de nuevo el cuidador, como todos los martes, al aula 46; me gusta, se está bien. Ya tengo el papel y unas cuantas pinturas de cera preparadas sobre la mesa, se acerca la de la bata blanca, me coge la mano como siempre y hacemos una raya amarilla juntos, se va a preparar otra mesa y, bueno, esta vez, solo esta vez quiero pintar; cojo la pintura violeta y hago una raya porque quiero, ¡¡¡jajajaja!!! A ver qué dice, ¡¡¡jajjajajj!!! ¡¡Que viene!!
